El enoturismo en Jumilla crece un 21 % y roza las 96.000 visitas anuales
Las bodegas visitables encadenan tres años de subida, con el visitante nacional como motor y una estancia media que ya supera la noche y media.
Marta Guardiola · 9 de septiembre de 2026

Los datos de las bodegas adheridas a la Ruta del Vino confirman lo que se ve los fines de semana en los caminos rurales del término: el enoturismo ya no es un complemento simpático, es una línea de negocio.
El perfil dominante sigue siendo nacional, con Madrid, Comunidad Valenciana y Región de Murcia como principales mercados, pero crece el visitante centroeuropeo que llega en vuelo a Alicante y se desplaza en coche de alquiler.
El punto débil sigue siendo la capacidad de alojamiento. Con poco más de 400 plazas en el municipio, cada gran evento desplaza pernoctaciones a Yecla y Hellín, y con ellas el gasto en restauración.
Las bodegas que más crecen son las que han pasado de la visita clásica a experiencias de pago más ambiciosas: desayuno entre viñas, catas verticales con el enólogo o jornadas de pisado en vendimia con aforo limitado.
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